Cal Valdrich
La bodega propiamente dicha, una vieja y noble casona, reconstruida con sumo
respeto a su historia y, al mismo tiempo, totalmente reestructurada para
ponerla al servicio de un equilibrio ambiental, estético y climático
inmejorable para el reposo y bienestar del vino en las botas. En este ámbito
de extraños equilibrios, el único trastorno que se permite
es el se produce a la llegada, una vez al año, de las nuevas botas
de roble dedicadas a la elaboración de sus vinos.
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