Las nuevas plantaciones
A principios de los años 90, Celler Vall Llach inicia unas nuevas
plantaciones que deben completar las posibilidades vinícolas
de la Bodega. Un conjunto de fincas de gran complejidad orográfica,
que van desde los valles suaves a la cimas más altas.
Las variedades escogidas son básicamente 5: la Cariñena,
la Garnacha, el Cabernet Sauvingnon, el Merlot y el Sirah. Estas tres últimas
variedades dan unos resultados muy originales al injertarse de la personalidad
única del Priorat.
Una parte muy escasa pero la mejor de estas variedades
servirá para redondear las complejidades i los entramados
gustativos del Vall Llach, el buque insígnia del Celler,
elaborado mayoritariamente con la producción de los
"trossos" de las viñas centenarias propiedad de la
bodega.
La otra parte, de altísima calidad igualmente,
ayudará a definir el segundo vino de la casa, Idus de Vall
Llach, que también proviene de viñas centenarias
pero que en este caso no son propiedad de la bodega. Estas
viñas las cultivan agricultores de toda la vida que
colaboran con nuestra bodega trayéndonos su uva, de manera
que nos gusta decir que este vino se define por ser un Priorato
en estado puro de autenticidad.
Pero ante todo, estas nuevas plantaciones permiten la elaboración
del Embruix, un vino renovado y sorprendente por la profundidad y concentración
de sus aromas y sabores, a pesar de la relativa juventud de las plantaciones.
La posibilidad de mecanización y racionalización del cultivo
de estas nuevas plantaciones permite al Embruix una comercialización
muy ajustada en su relación calidad/precio.
Se controla también en las viñas nuevas la productividad de
sus cepas, procurando no sobrepasar los 800-1200 gramos, según
la variedad.
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